ANEXOS O MATERIAL DE APOYO
- Suly Diaz

- 1 ene 2017
- 4 Min. de lectura
Actualizado: 16 jun 2018
Objetivo: Aportar con material de apoyo para el óptimo desarrollo de las actividades

FICHAS DE MATERIAL DIDÁCTICO







CANCIONES
RONDA AGUA DE LIMÓN
AGUA DE LIMÓN
VAMOS A JUGAR
EL QUE QUEDA SOLO
SOLO QUEDARÁ !HEY!
AGUA DE LIMÓN
VAMOS A JUGAR
EL QUE QUEDA SOLO
SOLO QUEDARÁ !HEY!
Autor:
Anónimo (recogido en Colombia por Pilar Posada)
Fuente:
Biblioteca digital Luis Ángel Arango
QUIERO SER POLICÍA
POR LA CALLE SUELO PASAR EN MI AUTO PARA PATRULLAR,
BUSCO AQUÍ Y BUSCO ALLÁ A VER SI ALGUIEN NECESITA AYUDA,
TENGO LOS OJOS MUY ABIERTOS SOY POLICÍA BUSCANDO A LOS MALOS
QUIERO SER QUIERO SER POLICÍA PARA PROTEGER A LAS PERSONAS
QUIERO SER QUIERO SER POLICÍA POLICÍA PARA HACER QUE LA LEY SE CUMPLA (bis)
Link de acceso: https://www.youtube.com/watch?v=ls4pBOjkvaU
CUENTOS
ELMER EL ELEFANTE DE COLORES
Autor: David McKee
Esto era una vez un rebaño de elefantes. Había elefantes jóvenes, elefantes viejos, elefantes gordos, elefantes altos y elefantes flacos. Elefantes así y asá y de cualquier otra forma, todos diferentes, pero todos felices y todos del mismo color, menos Elmer.
Elmer era diferente. Elmer era de colores. Elmer era amarillo y naranja y rojo y rosa y morado y azul y verde y negro y blanco. Elmer no era color elefante.
Y era Elmer el que hacía felices a los elefantes. Algunas veces Elmer jugaba con los elefantes, otras veces los elefantes jugaban con él; pero casi siempre que alguien se reía era porque Elmer había hecho algo divertido.
Una noche Elmer no podía dormir porque se puso a pensar, y el pensamiento que estaba pensando era que estaba harto de ser diferente. “¿Quién ha oído nunca hablar de un elefante de colores?”, pensó. “Por eso todos se ríen cuando me ven.” Y por la mañana temprano, cuando casi a nadie estaba todavía despierto del todo, Elmer se fue sin que los demás se dieran cuenta.
Caminó a través de la selva y se encontró con otros animales. Todos le decía: Buenos días. Elmer. Y Elmer contestaba a cada uno: ¡Buenos días!
Después de una larga caminata, Elmer encontró lo que andaba buscando: un árbol bastante alto. Un árbol lleno de frutos color elefante. Elmer agarró el tronco con la trompa y sacudió el árbol hasta que todos los frutos cayeron al suelo.
Cuando el suelo quedó cubierto de frutos, Elmer se tiró encima de ellos y se revolvió una vez y otra, de un lado y del otro, hasta que no quedó ni rastro de amarillo, de naranja, de rojo, de rosa, de morado, de azul, de verde, de negro o de blanco. Cuando terminó de revolcarse, Elmer era igual que cualquier otro elefante.
Después de esto, Elmer emprendió el camino de vuelta a su rebaño. Se encontró de nuevo con los animales. Esta vez le decían todos: Buenos días, elefante. Y Elmer sonreía y contestaba: Buenos días – y estaba encantado de que no le reconocieran.
Cuando Elmer se encontró con los otros elefantes vio que estaban todos de pie y muy quietos. Ninguno se dio cuenta de que Elmer se acercaba y se ponía en el centro del rebaño.
Al cabo de un rato Elmer se dio cuenta de que algo raro pasaba; pero ¿Qué podía ser? Miró a su alrededor: era la misma selva de siempre, el mismo cielo luminoso de siempre, la misma nube cargada de lluvia que aparecía siempre de vez en cuando y finalmente los mismos elefantes de siempre. Elmer los miró bien.
Los elefantes permanecían completamente quietos. Elmer no los había visto nunca tan serios. Cuanto más miraba a aquellos elefantes tan silenciosos, tan quietos y tan aburridos, más ganas le entraban de reír. Por fin no pudo aguantarse más, levantó la trompa y gritó con todas sus fuerzas:
¡¡¡TURURÚÚÚ. . . .!!!
Los elefantes saltaron por el aire de pura sorpresa y cayeron patas arriba: Ah, uh, oh exclamaron, y luego vieron a Elmer que se moría de risa. ¡Elmer! –dijeron. ¡Seguro que es Elmer! Y todos los elefantes empezaron a reírse como nunca se habían reído antes.
Y mientras se estaba riendo empezó a llover; la nube descargaba toda el agua que llevaba y los colores de Elmer empezaban a verse otra vez. Los elefantes se reían cada vez más al ver que la lluvia duchaba a Elmer y le devolvía sus colores naturales.
¡Ay, Elmer! Tus bromas han sido siempre divertidas, pero ésta ha sido la más divertida de todas –dijo un viejo elefante, ahogándose de risa. Y otro propuso: Vamos a celebrar una fiesta en honor de Elmer. Todos nos pintaremos de colores y Elmer se pondrá de color elefante.
Y eso fue justamente lo que todos los elefantes hicieron. Cada uno se pintó como mejor le pareció y, desde entonces, una vez al año repiten esta fiesta. Si en uno de esos días especiales alguien ve a un elefante color elefante, puede estar seguro de que es Elmer.
MANUEL EL GATO POLICIA
Autor: Eva María Rodríguez
Había una vez un gato, Isidoro, que era muy respetado por todos los demás gatos del lugar, pues había conseguido que una anciana le llevara a vivir a su casa y tuviera todos los cuidados que nunca hubiera podido imaginar.
Manuel, era el policía del barrio y su trabajo consistía en avisar a todos los demás gatos, en caso de que hubiese perros cerca y estuviesen en peligro.
Hoy, era el día en el que tenían que reunirse todos los gatos, para decidir quién sería el nuevo gato policía, ya que Manuel, no podía correr tan rápido como hace unos años y se estaba haciendo mayor…
El gato Isidoro, estaba dando un discurso, convenciendo a todos los asistentes, de que sin lugar a dudas el mejor gato que podía tener una responsabilidad como esa, era él. Alegaba que comía muy bien y que eso le permitía estar fuerte y sano, y así ser muy veloz.
Isidoro pensaba que sería el nuevo policía, pues nadie más se presentó, pero de repente, una linda gatita apareció en lo alto de un cubo de basura. “hola amigos, yo también quiero ser candidata para policía, pues soy muy ágil y veloz”.




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